Si partimos del supuesto de que toda sociedad, cualquiera que fuese el país, aspira siempre a un desarrollo sustentable o sostenible como medio de alcanzar en definitivita una mejor. Este objetivo, visto en forma gráfica y como centro de un triángulo, puede presentar como base la preservación de un (que incluya principios éticos, valores culturales y religiosos). En ese contexto, tenemos necesariamente que contemplar la educación no sólo como condición indispensable del desarrollo social, sino también como parte necesaria de una dinámica de ese triangulo.

La lógica es que existe una significativa correlación entre altos niveles promedio de educación y grado de desarrollo, lo cual es fácil constatarlo en la larga lista de los países que integran el globo terrestre en un orden que considere el ingreso per cápita y la calidad de vida, vis a vis la inversión realizada en educación. Apostarle a la educación con una asignación presupuestaria privilegiada es una de las opciones más efectivas para alcanzar mejores niveles de desarrollo. Es sin duda, una hipótesis que presenta altas probabilidades de validarse en la realidad.

Publicado: 2015-06-25