Cada 365 días, por convención social, las sociedades occidentales celebran el final y el inicio de un nuevo año. Cada 365 días, precisamente en la medianoche del 31 de diciembre de cada año, se asiste a la despedida del año que muere y al nacimiento del año que despunta.

El hombre antiguo hizo conciencia del tiempo en la alborada de cada día y en el anochecer, cuando el astro-sol se pierde en el horizonte, dejando a oscuras la porción del planeta que se esconde al girar en su eje.

Publicado: 1999-03-31

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